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domingo, 28 de julio de 2024

THE FIRM - WHITNEY G

 ⭐⭐⭐




UN ABOGADO IRRESISTIBLE 
(FILTHY LAWYER)



Sí, literalmente.
Estrellé mi Honda destartalado contra la parte trasera de un McLaren negro personalizado, y el cabrón sexy que lo poseía no se divirtió para nada.
Especialmente cuando lo abandoné en el lugar del incidente con un "pagaré", veinte dólares y un paquete de condones que brillan en la oscuridad como pago (estoy demasiado pobre como para pagar el seguro del coche).
Conseguí llegar a la entrevista con unos segundos de ventaja, pero el socio con el que esperaba encontrarme no estaba allí.
En su lugar, estaba el tipo inolvidable con el que acababa de chocar: el señor Damien Carter. Y su primera pregunta -"¿Sabes que huir del lugar de un accidente es un delito ?"- me convenció de que no iba a conseguir ese trabajo.
Por desgracia, Hamilton & Associates me volvió a llamar y poco a poco me di cuenta de que hay muchas más coincidencias entre mi nuevo jefe y yo.
Aunque este cabrón gruñón sólo me lanza exigencias y amenazas...
Su bufete es un lugar sacado de El Padrino , nada que ver con "los buenos del lado correcto de la ley" que aparecen en los carteles promocionales. Sus paredes guardan secretos, los clientes son culpables de los cargos y Damien Carter es todo lo que está mal en el sistema legal.
Bueno, eso pensaba hasta que comenzamos una relación de amor y odio como ninguna otra y descubrí su mayor secreto...






DIRTY JUDGE 


En la sala del juez Ashton hay tres reglas:
1. No le cuestiones nunca.
2. Intenta no parecer culpable.
3. No hagas que se acuerde de ti.
Ojalá alguien me lo hubiera dicho antes de tener una vista de él.
Porque este imbécil apenas escuchó mi caso por exceso de velocidad, me declaró «culpable como el demonio» y me hizo pagar miles de dólares en tasas, a pesar de 
que le supliqué que estaba sin un duro y desesperada.
Así que es justo que buscara su dirección particular, encontrara su coche de lujo y le hiciera a todas sus ventanillas unos daños bien merecidos.
O sea, «supuestamente» lo hice, quiero decir.
Nunca lo sabrá…
Al menos, eso es lo que pensaba.
Varias semanas después, a una servidora la contrataron como nueva asistente jurídica.
Para su sala de audiencias.
Resulta que se acordaba de mí demasiado bien y decidió convertirme la vida en un auténtico infierno.
Y juega sucio.
Mucho más sucio de lo que nadie podría imaginar jamás…